Jeroglífico

Tres palabras, una de ellas errónea , pero válida para llegar a la solución.

Rebus

¡El conejo!

Ayer vi que mi perro llevaba algo cogido con la boca. Me acerqué y vi que era el conejo enano que mi vecino le había regalado a su hija por su cumpleaños. Estaba muerto.

Mi vecino tenía muy mal genio, así que pensé que no debía saber que había sido mi perro el causante de tal desgracia.

Cogí el conejo, lo limpié lo mejor que pude y, mientras él estaba en el jardín entretenido con sus plantas, me colé en su casa y dejé el conejo en un rincón del salón.

Al rato le vi salir de la casa gritando como un loco: “¡El conejo! ¡El conejo!”

“Tampoco es para tanto, sólo es un conejo”, pensé.

“¿Qué ha ocurrido?”, le pregunté.

Y me contestó que…

¿Qué me dijo?

 

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