Las joyas de la tía

Luis y Juan eran los dos únicos herederos de su tía Margarita. Ésta, en su testamento, había indicado que todas sus joyas, que estaban depositadas en una bolsa en la caja fuerte que tenía en su casa, fuesen vendidas y que el dinero conseguido fuese destinado a una institución de caridad.

Luis tenía la única llave de la habitación en la que se encontraba la caja. Dos semanas después del fallecimiento los sobrinos fueron a retirar las joyas para cumplir la última voluntad de su tía.

Luis dijo: «Desde su muerte no había entrado aquí; cuando oí el testamento me alegré del destino de las joyas».
Juan retiró una gran planta que cubría parcialmente la caja fuerte y se sentó en el alféizar de la ventana.

Luis puso la combinación, sacó la bolsa con las joyas y dijo: ”Estoy seguro de que con estas joyas se obtendrá una fortuna”.

Juan, antes de verlas, contestó: “Apuesto a que las joyas son falsas o faltan algunas”.

Y así fue.

¿Qué despertó las sospechas de Juan?

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4 comentarios en “Las joyas de la tía”

  1. Lo de sentarse en la ventana, tiene alguna relación?
    Es que si está está escrito en el enunciado debería tenerla.
    Quizá la sombra de la planta no coincidía con la que él tenía mas o menos memorizada, quizá porque al entrar allí siempre tenía la costumbre de sentarse en la ventana.

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