El testamento

Una multimillonaria redactó un testamento que entregó a su abogado. Cuando falleció se convocó a todos los interesados a su lectura ante notario. Este decía:

«Dejo todos mis bienes a mi sobrino Jose Alberola no a mi hermano Juan Alberola tampoco jamás de ninguna manera para los monjes franciscanos todo lo escrito es mi voluntad en Elche a 23 de agosto de 2014 firmado María Alberola.»

Tras la lectura todos se consideraban herederos. Imagina que eres el abad de los monjes franciscanos, coloca los signos de puntuación en el texto para convertiros en los únicos herederos.

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3 comentarios en “El testamento”

  1. Supongo que sería algo así.

    Dejo todos mis bienes: a mi sobrino Jose Alberola no, a mi hermano Juan Alberola tampoco, jamás de ninguna manera. para los monjes franciscanos todo, lo escrito es mi voluntad. en Elche a 23 de agosto de 2014 firmado María Alberola.”

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  2. Me ha recordado un clásico en el que hay que poner los signos de puntuación para saber las intenciones del poeta:

    Juana Teresa y Leonor
     puestas de acuerdo las tres
     me piden diga cuál es
     la que prefiere mi amor
     Si obedecer es rigor
     digo pues que amo a Teresa
     no a Leonor cuya agudeza
     compite consigo ufana
     no aspira mi amor a Juana
     que no es poca su belleza.

    Juana, Teresa y Leonor pusieron los signos de puntuación, cada una velando por sus intereses. Pero el poeta tenía otra respuesta, poco delicada.

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