Una triste historia de amor.

Me decía que era bella, lo juro, y sé que era cierto; mi piel era suave y blanca, mi figura esbelta y elegante.

Nuestro primer encuentro fue en una tienda, y no hizo nada por disimular su admiración. Desde aquel día y durante muchos meses fuimos inseparables. Continuamente alababa con indescriptible entusiasmo mi cuerpo y me acariciaba con sus manos.

Su abrazo era todo ternura. Por la noche me rodeaba de almohadones de seda y por el día le acompañaba donde quiera que él iba. Nada le daba más placer que llevarme consigo.

Un día, durante un paseo, sufrí una aparatosa caída y , aunque no fue mi culpa, ya nunca volvió a ser lo mismo. Este cruel suceso me descompuso. En verdad él hacía verdaderos esfuerzos para compensarme por tratarme tan ásperamente, pero la luz de los primeros días desapareció.

Intentó que yo fuera como antes, pero fue en vano; sus sentimientos habían sufrido un completo cambio y ahora yo ya no era ni la sombra de lo que fui.

Y aquí estoy, tumbada, sola con mi dolor, una abandonada……¿qué?

 

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